Pidieron 50 años de prisión para el acusado del doble crimen
Este miércoles por la tarde, en la tercera jornada del juicio oral contra Nicolás Martínez, acusado de asesinar con saña a su amigo Adrián Rivero y a la abuela de este, Nelly Akrich. Fue el turno de los alegatos, en los que tanto la Fiscalía y la querella pidieron una condena de 50 años de prisión, la pena máxima. El lunes, los jueces darán a conocer la sentencia en el caso que conmocionó a Concepción del Uruguay.

Este miércoles, el tribunal conformado por los jueces Mariela Rojas de Di Prettoro, Fabián López Moras y Alberto Seró, convocó a realizar los alegatos a las partes, en la tercera jornada del juicio oral contra Martínez, imputado por el doble homicidio, cuyas víctimas fueron Rivero, de 23 años, y Akrich, de 88. La Fiscalía (a cargo de Diego Young) y la querella (representada por Gustavo Zavallo) solicitaron la pena máxima permitida: 50 años de prisión. Inmutable, escuchó el único acusado, defendido por José Ostolaza y Martín Clapier.

 

 

EL FISCAL, 50 AÑOS

El primero en alegar fue el fiscal de Cámara, Diego Young, quien recalcó que se encontraba ante un crimen de características no usuales en la ciudad y en la provincia, no sólo por el hecho en sí, sino por quién lo comete. Contó que, según las pericias, el primero en ser atacado fue Rivero, que recibió 17 puñaladas, pero el agresor no recibió ningún golpe. “Lo que demuestra claramente que fue sorprendido, no sólo porque era amigo, sino por el hecho de que no pudo oponer prácticamente resistencia”. Young resaltó que los testimonios demuestran que a las 23 del 15 de diciembre, Martínez ya estaba frente a la casa de Rivero, vestido de negro y con una mochila. “El funcionario policial Ratto, vio también un joven vestido de negro el 16 a las 4.15 en el mismo lugar. Aranda Fernández y Narváez, declararon que se encontraron con Adrián en la plaza columna y que éste se fue de allí alrededor de las 2 de la mañana”, recordó.

 

“Adrián estuvo chateando en su computadora con Daniel Grinman hasta las 3.44. Es decir que, a esa hora, la computadora funcionaba correctamente. No como se la encontró al día siguiente, faltándole la placa madre, el disco rígido y la memoria RAM, elementos que fueron secuestrados en la casa de Martínez dentro de un bolso gris oscuro”, continuó el fiscal. El funcionario prosiguió detallando que, en este mismo allanamiento, también se encontró lo que en la causa llaman “picana” que sirve para inmovilizar una persona y también para encender un elemento combustible. Este instrumento tenía manchas de sangre en la pericia se dictaminó que es compatible con la de Adrián Rivero. Es decir, que los elementos faltantes de la computadora, que estaban en lo de Martínez, habían sido sacados después de las 3.44.

 

“¿Qué pudo mover a Martínez actuar contra Rivero? Puede haber sido sin duda, el deseo de venganza. Dicen Aranda Fernández y Rivas, que Pamela Benavídez tenía una relación amorosa con Adrián, y que esta era la novia de Martínez. Pamela, iba a la casa de Adrián a mirar películas, esto no le gustaba a la abuela, que incluso le llegó a pedir que se fuera. Aunque ella admite que iba cuando la abuela no la podía ver. Dicen sus amigos que Adrián pretendía terminar esta relación y comunicárselo a Martínez, pero Pamela se le adelantó y cuando Martínez vino de Buenos Aires, Pamela le relató telefónicamente las cosas, diciéndole que Adrián había intentado abusar de ella. Era la amenaza que Adrián sabía que ella podría llegar a utilizar, porque Pamela misma le había dicho que si él le contaba a Nicolás, ella le daría otra versión, la que seguramente le dio, y provocó la reacción de Martínez, quien se sintió traicionado”, explicó Young.

 

Luego, dijo: “Cabe aquí reflexionar sobre la actitud de Pamela con Adrián, quien, en las fotografías existentes en la causa, no demuestra mucha reticencia a realizar prácticas sexuales, por lo que es razonable pensar que fue ella quien visitaba a Adrián y lo indujo a mantener algún tipo de relación. Días antes, el 11 de diciembre, Pamela le había enviado una carta a Martínez diciéndole que lo amaba y que daría su vida por él, y que mataría a la persona que hiciera algo por impedirlo. En la computadora de Martínez se encontró un documento con el nombre ‘fantasma’ que era una imagen y una nota en la que una chica había sorprendido a su pareja engañándola y la había asesinado, finalmente suicidándose”.

 

“Conocidos de Martínez, afirman que éste llevaba siempre en su mochila gas pimienta. Y es probable que haya utilizado ese instrumento para inmovilizarlo, este sabía, por otra parte, de los impedimentos de Akrich para movilizarse, sabía que Adrián estaba solo, y que podría actuar. Por otra parte, hay un mensaje donde Martínez le dice a Adrián que pasaría por su casa con unos jueguitos, y ese mensaje es alrededor de las 3.30 de ese día. Es decir, que era otra razón para que Adrián le abriera la puerta”, relató Young.

 

El fiscal aseguró: “Lo hizo en forma artera, inmovilizándolo de alguna manera, sino no se explicaría el porqué Martínez no recibió en su cuerpo ningún signo de resistencia de Adrián, actuó con impunidad”. “¿Porqué está tan segura la Fiscalía de la autoría de Martínez?”, se preguntó el fiscal, según 03442, y señaló que, aparte de lo mencionado, debe tenerse en cuenta el testimonio de María Belén Ratto. “Ella lo acompañó en su fuga, cuando este decía que le podían plantar pruebas, lo que en la Policía de Entre Ríos es un hecho absurdo. Manejaba su auto y admitió, en un principio ante su propio hermano, que Martínez se había quebrado. Esta admisión la realiza también ante el oficial (Martín) Gaillard (jefe de Investigaciones). Es decir, que esto desluce la tentativa razonable en quien quiere íntimamente a quien considera su familiar. Todos utilizan la palabra quebrar, como si fuera la admisión de la comisión del hecho. Esto explica la situación de crisis de nervios en que vivía toda la familia, y que llevó a los policías a tratar de calmarlos, sabiendo lo difícil que era para ellos la situación creada por Martínez”.

 

“El Ministerio Público ha hablado de alevosía y ensañamiento, la alevosía queda configurada por el hecho de que un hombre de dimensiones como Adrián, no haya podido defenderse de la agresión de alguien menor en tamaño como Martínez. ¿Fue el gas pimienta? ¿Fue una descarga eléctrica? ¿Fue una puñalada aplicada de sorpresa? Cualquiera haya sido la causa, él no se defendió más que tratando de escapar, su periplo a través de la casa dejando manchas de sangre por todos lados así lo explica. Hablemos entonces del ensañamiento, cuando Adrián está inerme pero todavía vivo, es cuando Martínez lo quema, surge entonces otra pregunta; ¿Cuándo comienza a quemarlo es cuando aparece Akrich? Esto nunca se sabrá pero, sea antes o después, seguramente despierta por los ruidos o por los gritos. Cuando aparece esta señora, Martínez para evitar que exista un testigo, la mata. Tiene siete puñaladas, ella tiene una quebradura en la parte superior de la mandíbula, lo cierto es que ella fue víctima también de las puñaladas, las pericias determinan que ellos estaban vivos al momento de ser quemados. A Adrián es seguro que para hacerlo sufrir. A la señora es probable para lograr su impunidad. La mata porque ésta aparece en el lugar del hecho. Quiso asegurarse de que no hablara, esto configura claramente el homicidio criminis causa”, aseveró Young.

 

Luego, continuó: “¿Cómo una persona como Martínez pude llegar a esto? Aquí debemos recordar que Martínez es un joven inteligente y muy rápido. Así lo define el psiquiatra Cabelluzzi, quien advierte que hay cosas que Martínez contesta y otras que decide no contestar. Ninguno de los especialistas logra sacarle aquello que Martínez determina que no quiere que le saquen. Aparte, Martínez sabe que los especialistas tratan de sacarle la verdad para acercársela a los jueces, y sabía que ello no coincide con el interés del imputado, y lo que el dijera podía ser utilizado en su contra”. Fue entonces cuando solicitó 50 años de prisión, al encontrarlo como autor material del “doble homicidio triplemente agravado con alevosía ensañamiento criminis causa”.

 

 

LA QUERELLA

Luego fue el turno de la querella, ejercida por Raúl Zavallo, quien coincidió con Young en acusar al imputado y en los agravantes del crimen, por lo que también solicitó la pena de 50 años de prisión. Zaballo hizo un breve relato de los hechos, destacando que testigos describieron cómo estaba vestido el imputado y que tenía una mochila en el hombro. “Martínez dio muerte de la forma más cruel que se recuerde e incluso los torturó, estando completamente lúcido, pretendiendo prender fuego la casa e incluso que explotara, abriendo las hornallas de la cocina. En la casa de Martínez se encontraron la placa madre, el disco rígido que coincidía con el serial del envoltorio de Adrián, la memoria RAM, cuchillos, picana, gas pimienta y un cuchillo con sangre que no se pudo determinar si pertenecía a las víctimas, ya que era insuficiente para hacer un cotejo. Además se encontró la ropa y la mochila las que estaban mojadas, con signos de haber sido lavadas”, manifestó el abogado querellante.

 

Después indicó que las pericias de Bomberos señalaron tres focos de incendio provocados, ninguno accidental. “Además Rivas tuvo un testimonio relevante para esta causa, que sumado al testimonio de Pamela Benavídez, quien admite un juego sexual por parte de ella y que concurría a la casa siempre de noche y cuando estaba solo. Incluso el propio Rivas dijo que Adrián se sentía mal y que quería contarle todo lo que ocurría con Pamela a Nicolás Martínez, pero que ésta lo había amenazado con decirle a Nicolás una versión totalmente opuesta a la realidad”. Tras esto, Zavallo coincidió con la Fiscalía en pedir 50 años de reclusión por homicidio doble triplemente agravado con alevosía ensañamiento criminis causa.

 

 

EMOCIÓN VIOLENTA

Por último, la defensa, a cargo del conocido penalista José Ostolaza, pidió la absolución de Martínez, por considerar que no existe certeza en las pruebas presentadas. Remarcó que, de la investigación, surge que Rivero tenía dos grupos de amigos y que existía una disputa con Martínez “por una femenina” y que en algún momento Adrián debía hablar con Martínez, “por lo que llegan a realizar el allanamiento en la obra social”. “Como consecuencia de la investigación aparecen los testimonios de los testigos Belén y Hugo Ratto, quienes hacen referencia a que Martínez se habría quebrado, pero esta confesión extrajudicial no debe tenerse en cuenta, ya que ellos son testigos de oídas, lo que está desestimado por la jurisprudencia”, advirtió.

 

“Además del allanamiento realizado en la obra social, surge el secuestro de un disco rígido relacionado con la causa, secuestros estos sobre los que presento mi objeción, ya que en el acta estos no están expresamente identificados como sí lo están los elementos que se llevaron a periciar en Paraná ¿Cómo saber si se trata de los mismos elementos o estos no fueron plantados en la causa?”, preguntó el letrado.

 

Ostolaza también desestimó las pruebas de sangre, porque faltaban “estadísticas” y dijo que las comparaciones con la de la picana “era insuficiente porque no se sacó ADN, solamente se obtuvo grupo y factor que coincide con el de Rivero”.

 

En otro tramo de su alegato, indicó que “Martínez es una persona que vive sola, el hecho fue de madrugada, por lo que a él se le quita la posibilidad de establecer una coartada y, basándome en esto, solicito el principio procesal in dubio pro reo (en caso de duda fallar a favor del reo)”.

 

“Tampoco olvidemos que la señora Benavídez tenía una relación con Adrián, por lo tanto, en caso de que se lo halle responsable, Martínez pudo haber actuado condicionado por Benavídez, bajo los efectos de la emoción violenta, manejado por Pamela Benavídez, quien le mandaba al imputado mensajes de sangre y de destrucción, y ese es el elemento de la eclosión para la emoción violenta”, remarcó.

 

El defensor también dijo: “Sabemos que hay preguntas que no quiso responder al psiquiatra, pero sólo fueron las preguntas referidas a Pamela Benavídez, ya que esto le hace mal. Martínez no es una persona negativa para la sociedad, pero existió algo que lo hizo reaccionar de esta manera, por lo que entiendo que no se dan los agravantes que solicita la Fiscalía, ya que estaba motivado a realizar la acción por el accionar de Benavídez. Esta acción la iba a realizar en cualquier momento, sin importar las circunstancias, por lo tanto no se aprovechó de la situación”.

 

Aseveró que el fin del fuego “no fue hacer sufrir a las víctimas, sino que fue borrar los rastros de los hechos”. “Al segundo homicidio se le puede atribuir que fue dolo eventual, porque fue un medio para cometer el otro”, agregó.

 

Ostolaza finalizó reclamando la absolución de Martínez, “por haber sido homicidio emocional y, si no es procedente, que se le atribuya homicidio simple y la pena mínima por falta de antecedentes”.

 

 

Tras estos alegatos, el Tribunal dispuso dar a conocer la sentencia el lunes a las 9, y sus fundamentos para el martes 22 a las 7.30, por lo que se dio por finalizado el debate.

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