A 30 AÑOS DEL GOLPE  
Informe sobre los desaparecidos uruguayenses
Después de años de ocultamiento, silencio, negación y en algún caso hasta vergüenza, no fue tarea fácil reconstruir la historia de cada uno de ellos, labor que el equipo de El Miércoles inició hace un par de años. En el recuerdo de todos ellos va también el homenaje a sus familiares, y también queremos que sea un aporte para que la comunidad uruguayense salde una vieja deuda con sus hijos víctimas del terrorismo de Estado.
Juan Ramón ZARAGOZA
Asesinado por la Triple A el 09/06/1975
 
Néstor Omar ZARAGOZA
Desapareció el 09/06/1977
Nro. de legajo: 645
 
Violeta Graciela ORTOLANI de GARNIER
Desapareció el 14/12/1976 - Nro. de legajo: 5464
 
Edgardo Roberto GARNIER
Desapareció el 08/02/1977 - Nro. de legajo: 5465
 
Dina Ana María NARDONE IRIGOYEN
Desapareció el 10/11/1978 - Nro. de legajo: 2631
Horacio Norberto POGGIO
Desapareció el 23/07/1976 - Nro. de legajo: 2439
Miguel Alejandro DOMINGUEZ
Desapareció el 03/02/1978 - Nro. de legajo: 4666
Juan Alberto URIARTE
Desapareció el 21/09/75, No.Conadep: 9475
 
Juan Carlos FULINI
Desapareció el 03/03/1977
Nro. de Legajo Conadep 8898, Decl. Nro.: 6275645
Alfredo Daniel VALENTE
Desapareció en marzo de 1977
Nro. de Legajo Conadep 5206, Decl.No:3709
Carlos LÓPEZ
Desapareció el 2 de abril de 1977
Nro. de Legajo Conadep 2891, Decl.No. 5412
Claudia Emilia MONZÓN
Un error sin explicaciones
 

Por AMÉRICO SCHVARTZMAN
Colaboró en investigación y entrevistas: VALENTÍN BISOGNI

«Aunque hace tiempo de esta historia amarga, por amarga y por vieja te la cuento. Porque las cosas no se arreglan nunca con el olvido ni con el silencio...»
Pablo Milanés

Después de tantos años de ocultamiento, silencio, negación y en algún caso hasta vergüenza, no fue tarea fácil recuperar la historia de cada uno de ellos. El equipo de El Miércoles, en un trabajo iniciado hace un par de años, reconstruyó mediante entrevistas e investigación, el perfil de todos los uruguayenses que fueron víctimas del terrorismo de Estado. En el recuerdo de todos los que queremos compartir, va también el homenaje a sus familiares, que debieron padecer el dolor de la pérdida potenciado por el de la incertidumbre. También queremos que sea un aporte para que la comunidad uruguayense salde una vieja deuda con sus hijos víctimas del terrorismo de Estado.

Concepción del Uruguay no fue ajena a la operatoria macabra que puso en marcha la Junta Militar a través de la desaparición forzada de personas. Las víctimas de nuestra ciudad que habitualmente se consignaron son las siguientes: Juan Ramón Zaragoza, Horacio Poggio, Juan Carlos Fulini, Juan Alberto Uriarte, Néstor Zaragoza, Dina Nardone, Alfredo Daniel Valente, Miguel Domínguez, Juan Carlos López, Edgardo Garnier y Violeta Ortolani de Garnier.

En realidad, hay varios matices para esta lista, elaborada en el período que va desde los últimos estertores de la dictadura, y los años iniciales de la democracia, por los organismos de derechos humanos que funcionaron en Concepción del Uruguay. Matices, porque es sabido que, por ejemplo, la familia de Alfredo Daniel El Zorro Valente es oriunda de Colón, pero el hermano mayor de Alfredo, Carlos, se radicó desde hace muchos años aquí y trabaja en esta ciudad. Por esa razón siempre se incorporó a Valente en la lista, y en esa calidad se lo homenajea.

Otro caso es el de Violeta Ortolani, que no era tampoco de Concepción, pero era la compañera de Edgardo Garnier, razón por la cual siempre se la ha incluido en la lista. Del mismo modo, debería tenerse en cuenta en esa nómina que Violeta estaba embarazada cuando fue secuestrada, y hay datos firmes de que su hijita nació en cautiverio. Pese a los denodados esfuerzos de la familia Garnier, nunca se pudo dar con el paradero de la hija de Edgardo y Violeta, que hoy tiene 27 años de edad.

Distinto es el caso de Carlos López, militante montonero del cual no hay más datos que los que aparecen en el listado de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep) –pese a que un cronista de El Miércoles logró ubicar a una hija, que reside en Concepción del Uruguay y que no quiso hablar sobre el tema.

En un caso, incluso, se determinó que había sido incluido su nombre en la lista durante años por un error sólo atribuible a la desidia: el de Claudia Emilia Monzón. Como contribución concreta a solucionar esta desgraciado yerro, El Miércoles la retiró de la lista, aunque sigue apareciendo en las placas, e incluso se la incluyó en el listado de los actos oficiales realizados el viernes 24 de marzo de 2006, en ciudad, por los 30 años del Golpe. Abajo se detalla el caso.

Este recorrido, además, sobre los uruguayenses víctimas del terror de Estado, no pretende ignorar la actuación política de cada uno de ellos, ni presentarlos como ingenuos e inocentes ciudadanos que sin motivo, por distracción o inexplicablemente, cayeron en manos de la muerte. Todos ellos eran militantes políticos o sociales, convencidos y comprometidos, que apostaban a la construcción de una Argentina mejor. Sólo un puñado de ellos formaban parte de organizaciones que optaron por la violencia, en la equívoca y suicida convicción de que era el método para promover ese cambio, y tampoco esos datos se soslayan en este informe, sin que ello implique relativizar lo que ocurrió ni establecer una “graduación” entre las víctimas del terrorismo de Estado.

Para concluir, desde aquí convocamos a quienes posean datos, en especial sobre los dos uruguayenses cuyo perfil aún es tan borroso, a que nos lo hagan llegar para mejorar y ahondar este informe, de manera que alguna vez toda la comunidad uruguayense conozca quiénes fueron sus hijos mártires de la última dictadura que asoló estas tierras.

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La memoria, espina de la vida y de la historia

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Juan Ramón ZARAGOZA
Asesinado por la Triple A el 09/06/1975
Estudiante, militante del Partido Comunista, a los 21 años estaba a punto de recibirse de bioquímico en la UNLP y era delegado de la Carrera de Bioquímica en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. «Chilo», así lo llamaban, fue asesinado antes del golpe, por la tenebrosa Asociación Anticomunista Argentina, la fuerza paramilitar de extrema derecha fundada por López Rega. Lo fueron a buscar a su departamento y se lo llevaron. Desde la policía se comunicaron para avisarles a los familiares de que lo tenían detenido. Pero cuando los familiares viajaron a La Plata, Chilo había sido encontrado muerto y con varios itakazos, en Berisso. Su hermano Néstor Omar fue quien lo identificó. La Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP lo homenajó dándole su nombre a un aula del edificio de Química. SUBIR

Néstor Omar ZARAGOZA
Desapareció el 09/06/1977
Nro. de legajo: 645

Neco estudiaba Medicina en la UNLP. Cuando se cumplían dos años exactos de la muerte de su hermano mayor, fue secuestrado y no se supo más de él. Los familiares no poseen información sobre cómo y adónde lo llevaron. La historia de los hermanos Zaragoza siguió dando frutos amargos: Luisa Cecchini, la madre de Chilo y Neco, se integró a las Madres de Plaza de Mayo y participó continuamente en las movilizaciones y reclamos. Tras la muerte de su marido, y luego de tantos años de lucha, estuvo internada en una clínica de nuestra ciudad, y después de una semana de agonía, falleció el 8 de junio de 2002, casi el mismo día del mismo mes que había marcado dolorosamente dos veces la vida de esta madre.
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Violeta Graciela ORTOLANI de GARNIER
Desapareció el 14/12/1976 - Nro. de legajo: 5464
Edgardo Roberto GARNIER
Desapareció el 08/02/1977 - Nro. de legajo: 5465
«Cuando desapareció Violeta, ella estaba embarazada de ocho meses –contaba Silvia Garnier, hermana de Edgardo, a El Miércoles –. Se la llevaron cuando estaba haciendo mandados, porque para los represores una mujer embarazada, a punto de tener a su hijo, era casi un botín de guerra». Ambos desaparecieron cuando estaban estudiando en la ciudad de La Plata. «Militaban por las causas sociales, hacían trabajo social en las villas», cuenta Silvia, orgullosa del compromiso de sus seres queridos. «El golpe de Estado los afectó mucho –relata– y ya en los primeros días de iniciado el Proceso ellos contaban que la represión que se estaba llevando adelante era brutal, que las desapariciones eran cosa de todos los días. El recuerdo que tengo de ellos es sumamente doloroso, puesto que en esos días no se podía compartir con otra gente lo que estaba pasando, e incluso hoy creo que en aquel momento no teníamos la dimensión exacta de lo que estaba ocurriendo», agrega. Silvia y su familia siguen luchando, con ayuda de las Abuelas de Plaza de Mayo, para ubicar a su sobrina, que habría nacido el 17 de enero de 1979, es decir que hoy tiene 27 años.
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Dina Ana María NARDONE IRIGOYEN
Desapareció el 10/11/1978 - Nro. de legajo: 2631
Estudiante de Medicina de la UBA, cursaba el quinto año cuando fue detenida en la entrada de la pensión universitaria. Ese día había aprobado un examen pre-final de psiquiatría. Los encargados de la pensión avisaron de inmediato a los familiares. La mamá de Dina, Ana María Irigoyen, viajó a Buenos Aires y realizó la denuncia en la comisaría 17 de la Policía Federal, mientras su padre lo hacía ante el jefe del Área 124 de Concepción del Uruguay. El 23 de diciembre del mismo año se comunican telefónicamente con familiares de la Capital Federal de parte de la «Policía Federal» para decirles que tenían a Dina, que deseaban hablar con sus padres para entregarles a su hija y que les avisarían unas horas antes. Los familiares hicieron todo tipo de gestiones, ante autoridades, militares, administrativas, judiciales. Denunciaron el secuestro ante distintas organizaciones de Derechos Humanos, la Corte Interamericana (CIDH), autoridades del Episcopado, presentaron hábeas corpus, sin resultados. Según testimonios registrados por la Conadep, Dina fue vista el 11 de noviembre de 1978 en la ESMA, al día siguiente de ser secuestrada. El novio de Dina, un estudiante oriundo de Neuquén, también fue víctima del terrorismo de Estado.
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Horacio Norberto POGGIO
Desapareció el 23/07/1976 - Nro. de legajo: 2439
Isabel Poggio de Embon, hermana de Horacio, contó a El Miércoles la historia de su hermano: «En el momento que desapareció, estaba trabajando en el Sindicato de Prensa, en Córdoba. Él estaba hablando con el teniente coronel Gonzálvez en el Sindicato, que ya estaba intervenido, cuando ingresaron militares a buscarlo. Esa misma tarde fuimos a Córdoba y este militar nos dijo que lo habían llevado para averiguar antecedentes. A través de un tío nuestro, que se desempeñaba como secretario de Harguindeguy, supimos que estaba detenido en un centro clandestino de Córdoba. Y esa fue la última noticia que tuvimos. Pero con Menéndez no se podía hacer nada, porque Córdoba era un mundo aparte. Lo último que supimos fue que Horacio le había regalado su biblioteca a un amigo que no militaba en política, porque mi hermano no comía por comprarse libros. Pero el ejército entró en la casa y se llevó toda su biblioteca». «Horacio militaba en política. Empezó militando en el Movimiento de Liberación Nacional, y cuando se disolvió ese movimiento no participó de ninguna otra organización. Había trabajado en la empresa Kaiser, y después trabajó en el Sindicato de Luz y Fuerza junto con Agustín Tosco, aunque no compartían ideología. Él era un estudioso de la situación social y política. Y en esos años estaba convencido de que no era el mejor momento para iniciar una revolución y generar cambios profundos en la Argentina. Consideraba que había que esperar. Y por eso no participaba de ningún movimiento. Era un intelectual». Horacio terminó el secundario en la Escuela Normal, y después se fue a Santa Fe a estudiar abogacía, pero dejó la carrera cuando le faltaban pocas materias. Comenzó su militancia en el Centro de Estudiantes del secundario, en la Escuela Normal. Fue presidente del Centro durante la polémica de «Laica o Libre». Estuvo casado dos veces: con Raquel Camilión –tuvo una hija que hoy vive en Paraná– y con Angélica Belarduchi, con quien tuvo otros tres hijos.
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Miguel Alejandro DOMINGUEZ
Desapareció el 03/02/1978 - Nro. de legajo: 4666
Estudiante de Ciencias Económicas en La Plata. Su padre es suboficial mayor de la Prefectura (retirado). Aparece en una cárcel de Azul (provincia de Buenos Aires) «de la nada –cuentan sus familiares–. Así entran en contacto sus padres y lo empiezan a ir a visitar, van los fines de semana, mantienen correspondencia». Pasa a otra cárcel y luego vuelve a Azul, hasta telefonean a su padre para informarle que «lo iban a liberar. Fue una gran alegría, se pusieron a organizar el recibimiento con amigos y parientes. El día que iba a salir en libertad su padre llegó a las 6 de la mañana, estuvo esperando en el auto, pero llegó la hora de la liberación, que era a las 9, y no salía. Esperó un par de horas y nada, entonces entra y pide explicaciones y le contestan que su hijo ya salió en libertad. El padre le dice ‘no puede ser, yo estoy acá desde las 6’, y le muestran el registro en donde estaba la firma y decía que había salido a las dos de la mañana». Desde entonces no supieron más de él. Algún tiempo después, Hugo Domínguez –primo de Miguel, que viajaba seguido a la Capital Federal– fue con la hermana de Miguel a la embajada de España, y el embajador tenía un mapa de la Argentina, de la ubicación de los centros clandestinos de detenidos. «Acá hay 300 y en el otro 150, nos decía –cuenta Hugo– pero el nombre de su hermano no figura... Tenemos que ver, por ahí está con otro nombre». El padre contrató en Buenos Aires una empresa de investigación privada, habló con distintas autoridades militares, pero tampoco tuvo resultados. Hugo recuerda a su primo como «un pibe bárbaro, era verdaderamente un idealista». También cuenta que Miguel era peronista, «era un militante, participaba en el Centro de Estudiantes. Creía en la justicia social, en el bienestar de los trabajadores». Enrique nos aportó,a partir de la publicación de este informe, que Domínguez aparece mencionado en el libro del reconocido periodista Carlos Gabetta, Todos somos subversivos. «Yo lo vi en Rosario un par de veces, militando, bastante lejos de La Plata, lo que me hizo suponer que estaría en algún lugar importante de la organización (Montoneros) para venirse de La Plata a Rosario. La historia de Miguelito es un clásico de la 'solución final' imaginada por la dictadura: los liberaban para sacarse el problema legal de encima, pero los mataban en la calle para meter miedo y evitar su continuidad y descendencia», concluye Enrique su mensaje.
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Juan Alberto URIARTE
Desapareció el 21/09/75, No.Conadep: 9475
Tenía 28 años y era albañil. Estaba viviendo en Moreno, provincia de Buenos Aires, pero viajaba seguido a Concepción del Uruguay. El 21 de septiembre de 1975 llegó a su casa personal policial que no se identificó. Lo detuvieron a él y a su pareja, que luego fue liberada. A los tres días su hermana Angelica Uriarte de Olguín, que también vivía en Moreno, trató de localizarlo y se enteró de que estaba en Devoto, donde lo negaron. Presentó un recurso de hábeas corpus, pero sin resultados. Dos años despues y en Concepción del Uruguay, durante una comida familiar en la casa de la madre de Uriarte, personal de la Policía Federal se llevó para tomar testimonios a dos cuñados, al padre y al hermano, para conocer qué sabían acerca de la desaparición de Juan Alberto Uriarte. No se supo más sobre él.
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Juan Carlos FULINI
Desapareció el 03/03/1977
Nro. de Legajo Conadep 8898, Decl. Nro.: 6275645

Nacido en 1951, Juan Carlos cursó la secundaria en el Colegio del Uruguay, con excelentes calificaciones, pero además, habitualmente era elegido ‘mejor compañero’. Sus familiares cuentan que solía decir que era ésa ‘su mejor calificación’. Egresó del Colegio en 1969 y trabajó en la conocida tienda “La Quemazón Funcional”. Siempre, desde la adolescencia, estuvieron en su conducta los valores del compromiso y la solidaridad. En 1974 partió hacia la ciudad de Buenos Aires, donde comenzó a trabajar en la sucursal del Banco de Entre Ríos, y también cursaba estudios de Ciencias Económicas en la UBA. En sus cartas a su familia cuenta su actividad cotidiana sin hacer referencia a su militancia política, pero ya desde sus años en su ciudad natal, Juan Carlos estaba vinculado fuertemente a la militancia. Fue secuestrado en la madrugada del 3 de marzo de 1977, en la Capital, en su departamento de calle Carlos Pellegrini al 800, junto a Orlando Luis Raffo, quien también permanece desaparecido hasta hoy. Juan Carlos tenía 25 años. La Conadep no posee testimonios de su paso por centros clandestinos de detención. Su mamá, Elena Leonor Brich de Fulini, se presentó ante la justicia, las fuerzas de seguridad y en las distintas organizaciones de derechos humanos, pero nunca pudo tener respuestas acerca del paradero de su hijo.
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Alfredo Daniel VALENTE
Desapareció en marzo de 1977
Nro. de Legajo Conadep 5206, Decl.No:3709

El Zorro Valente, como lo llamaban sus amigos y compañeros, nació en 1952 en Lucas González (departamento Nogoyá) pero vivió su infancia en Colón. De familia radical, Valente era estudiante de cuarto año de Medicina en La Plata, donde se sumó como militante a la organización Montoneros. Desapareció cuando había transcurrido un año del golpe de Estado genocida. La última carta que habían recibido sus padres es del 5 de febrero de 1977, y allí menciona dos ‘combates ‘ en los que participó. Para la Conadep, Alfredo desapareció en junio de 1978, siendo secuestrado en el partido de General Madariaga. El Zorro fue “el mejor número cinco que jamás haya conocido Colón», según aseguran quienes lo vieron lucirse en el Club Campito de esa ciudad. En 1966 ingresó a la Escuela Normal de Colón, con excelentes clasificaciones en historia y educación física. Un accidente (lo atropelló un camión) pospuso su ingreso a la Facultad de Medicina hasta 1972, en que se muda a esa ciudad donde ya vivía su hermano Carlos, quien influyó en su definición política: ambos se sumaron al peronismo, en la llamada “Tendencia Revolucionaria”, y en ese carácter el Zorro militó activamente en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN). Luego se integró a la estrategia montonera. Aunque no hay datos precisos sobre el destino que tuvo Valente, distintos testimonios lo ubican como uno de los detenidos ilegalmente en el centro clandestino de detención ‘La Cacha’ (en las inmediaciones de La Plata), donde fue visto entre el 29 de julio y el 1º de agosto de 1978. Su hermano Carlos vive y trabaja en Concepción del Uruguay, y ésa es la razón por la cual Alfredo siempre fue incluido en la lista de desaparecidos de la ciudad.
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Carlos LÓPEZ
Desapareció el 2 de abril de 1977
Nro. de Legajo Conadep 2891, Decl.No. 5412

En muchos listados aparece como Juan Carlos López. Tenía 29 años cuando desapareció. No hay testimonios fehacientes en la Conadep de su paso por un centro clandestino de detención. Fue secuestrado en la Capital. El cronista de El Miércoles Valentín Bisogni ubicó a una hija de Carlos, pero ésta no quiso hablar sobre su padre ni sobre su militancia en las organizaciones políticas de los años 70. Como Uriarte, de quien era amigo y compañero, López hizo sus estudios primarios en la Escuela 48 "Recuerdos de Provincia", ubicada en el tradicional barrio uruguayense La Concepción.
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Claudia Emilia MONZÓN: un error sin explicaciones
En distintos listados sobre desaparecidos figura, desde los años 80, el nombre de Claudia Emilia Monzón. Sin embargo, después de una década desde que su nombre se incluyó en la placa original de calle Nunca Más, no se había producido hasta ahora la aclaración: Claudia no está desaparecida. En informes anteriores consignamos que no se habían podido obtener datos sobre ella y que los testimonios orales en los inicios de los años 80 consignaron que esta joven, oriunda de Concepción del Uruguay, fuera incluida como una de las víctimas del terrorismo de Estado implantado en 1976. Su nombre no aparecía en el listado de la Conadep ni tampoco en otros testimonios de organismos de Derechos Humanos. Hasta este 30º aniversario no había información. Ahora, tras una serie de datos se pudo corroborar que Claudia no está desaparecida, y si bien lo estuvo (para su familia, al menos) ello nada tuvo que ver con el terrorismo de Estado de la dictadura.

En efecto, la mujer, que tiene hoy 55 años, estuvo cerca de 20 alejada de sus familiares, con quienes perdió todo contacto en 1977, aproximadamente. Dos años atrás la ubicaron por medio de una tía en Buenos Aires (donde vive ahora). Incluso acudieron al programa “Gente que busca gente” para encontrarla. Los familiares de Claudia Monzón, que viven en calle Posadas al 1800, contaron a El Miércoles que a ellos «nunca nadie les preguntó sobre Claudia, sobre si era o no desaparecida». También dijeron saber que figuraba en las listas de Uruguay como desaparecida, y no en las nacionales, pero nunca le dieron real importancia, porque «ella nunca estuvo metida en política» y estaban seguros de que no estaba «desaparecida por los militares».

La insólita situación, que además genera algo de bochorno por la ligereza con la que se manejó el nombre en ciudad, no parece preocupar demasiado a Estela, la hermana de Claudia. Dijo que una vez se enteraron de que «alguien le quería poner el nombre de Claudia a una calle, pero como asumieron que primero les tenían que preguntar a ellos, no hicieron nada». También dijeron que Claudia, en realidad, hace rato que sabe que acá la cuentan como una desaparecida, pero no le ha preocupado mucho, realmente.
Un notable cruce de actos de desidia (si cabe la calificación) determinó que su nombre se siguiera incluyendo, y aún en la nueva placa que se descubrió el viernes se lo puede verificar
.

La historia, un bocado de cardenal para la derecha argentina que siempre se negó a aceptar las cifras (reconocidas incluso por los propios represores, que como se publicó recientemente La Nación, insospechable de 'progresismo', se atribuían haber asesinado al menos a 22.000 personas) no debe ser ocultada por quienes responsablemente queremos verdad y justicia en la Argentina. Lo lamentable es que no se haya conocido antes y que durante tanto tiempo se incluyera ese nombre, en un error extendido en el tiempo, sin explicación.

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NO OLVIDAR

Las palabras de Isabel Poggio resumen el pensamiento de varios de los familiares con los que dialogó El Miércoles. «Me parece fundamental que se investigue lo que pasó, que se declare la nulidad de los indultos que decretó Menem. Sobre todo por nuestros hijos, para que nunca jamás se olviden de lo que pasó, y evitar que se vuelva a repetir». También cuando se agolpa el sentimiento al recordar al ser querido: «Cada vez que hablo de mi hermano, lloro... Es un dolor que a uno le queda adentro. Siempre estuve orgullosa de mi hermano, así que me gusta recordar su compromiso por un mundo mejor. Y la verdad que hoy se nota la ausencia de su generación. Hace tanta falta ese tipo de personas, que hubieran sido quienes conducirían el país en este momento».

 

Agradecemos profundamente la colaboración y los testimonios de todos los familiares.

 

Colaboraron en investigación y entrevistas: VALENTÍN BISOGNI, GUSTAVO SIROTA, MARTÍN BARRAL, JORGE DÍAZ, DARÍO BARON, ELBI ESTEVE, GUADALUPE COLOMBO, ADRIÁN PINO. Se utilizaron materiales de los trabajos realizados por los alumnos uruguayenses: PABLO LORÁN, JUAN MIÑO, SABINA FARÍAS, DENISE CARABALLO, SANDRA CASTILLO, ALEJANDRO RUIZ y YANINA ROMERO.